EL DESCANSO REPARADOR ES LA CLAVE DE LA PRODUCTIVIDAD

Ya no hay ninguna discusión sobre el tema. Los estudios realizados lo avalan. Un buen descanso es clave para trabajar de una forma más productiva y vivir mejor.

 

Con vivir mejor nos referimos a evitar el estrés y la ansiedad, porque se puede trabajar en empleos exigentes y no sufrir de este tipo enfermedades. Para ello, lo más importante es saber gestionarse a uno mismo en todos los sentidos, tanto emocionalmente como físicamente.

 

Una de esas gestiones es hacer que nuestro descanso nocturno sea lo más reparador posible y para ello es importante reducir al máximo la cantidad de microdespertares que sufrimos durante la noche. 

 

El descanso es el mejor aliado para mantener la atención y aumentar nuestra productividad”

 

En lo que respecta a las aportaciones del textil hogar a ese descanso reparador, nuestra recomendación es utilizar ropa de vestir y de cama ligera y que favorezca la transpiración de nuestro cuerpo a la vez que mantenemos el calor corporal dentro de la cama. 

 

Por ejemplo, es recomendable usar pijamas con tejidos suaves, ligeros y sin gomas que nos presionen zonas como muslos, cintura, cuello, muñecas y tobillo (aunque estudios realizados hablan de que la mejor forma de dormir es desnudo). Eso permitiría una mejor circulación sanguínea.

 

La ropa de cama también tiene que tener las mismas propiedades, añadiendo una característica importante. Debemos reducir al máximo el peso que soportamos encima. Con el peso de las mantas, las colchas más el de las sábanas podemos sufrir de microdespertares más frecuentes debido a que durante la noche nos movemos inconscientemente en la cama y si no tenemos esa libertad de movimientos, la probabilidad de despertarnos es mayor.

 

-Los edredones nórdicos de plumón o duvet son perfectos para evitar estos microdespertares ya que aportan ligereza y calidez. Con apenas 180 grs/m2 de una buena calidad de duvet es suficiente para más del 70% de la población-.

 

Cuidar de las noches es nuestra tarea pero durante el día tendrás que ser tú el que cuides de tu bienestar. ¿Cómo?. Muy sencillo. Está demostrado que si trabajas más de dos horas seguidas la productividad desciende más de un 50%, así que es muy recomendable hacer un descanso de 30 minutos cada 90 minutos de trabajo, desconectando de ordenadores, tabletas y móviles.

 

Hacer caso a estos tiempos es cumplir con el Ritmo Ultradiano de nuestro cuerpo. Se trata exprimir al máximo la energía de nuestro cerebro. Es decir, debemos sacar el máximo provecho del tiempo en el que nuestra energía está en niveles más altos (80-90 min). Son los momentos en los que debemos saber que nuestro cerebro funciona a niveles óptimos. Para eso es fundamental conocernos. El Ritmo Ultradiano hay que aprovecharlo para las tareas más creativas o las más difíciles que sirvan para la consecución de tus objetivos más ambiciosos y no para las tareas mecánicas y rutinarias. Esas, realízalas en otros momentos del día en los que tu energía sea inferior ya que tu cerebro no necesita consumir tanta. No olvides que el Ritmo Ultradiano diario es de 200 minutos aproximadamente, unas tres horas y media que se suelen dividir en dos ciclos de 90 a 100 minutos con un descanso en medio. Saca chispas a ese periodo.

 

Nuestros ciclos de trabajo funcionan por bloques de tiempo y el problema surge cuando esos bloques no van en consonancia con el Ritmo Ultradiano, o sea, con el funcionamiento óptimo de nuestro cerebro. 

 

Tendremos que valorar entonces si funcionamos mejor por las mañanas (los llamados alondras), o si somos más productivos por la tarde o por la noche, (como los búhos)

 

➡️Consejo TOP: Realiza las tareas más importantes en los momentos en los que sabes que la energía de tu cerebro está más alta. No ocupes ese tiempo en tareas banales, de ocio o entrenamiento momentáneo.

 

La clave de la productividad es mantener la ATENCION el máximo tiempo posible y es en los momentos de picos altos de reserva de energía cerebral en donde tenemos que aplicarla. 

 

No podremos mantenerla si no descansamos durante el día y durante la noche. Es muy simple, si no te cuidas no rendirás, por mucho que tengas que terminar aquello que estás haciendo. 

 

¿Conoces ese refrán que dice: “Vísteme despacio, que tengo prisa”?. Pues eso, si quieres acabar a tiempo lo que tengas que hacer, tómate tu tiempo de descanso durante el día, y cuida tu sueño reparador durante la noche.